
Alimentos en el embarazo
Como en tantos aspectos relacionados con el embarazo, la alimentación no está exenta de consejitos de la prima, la hermana, la abuela y la cuñada… Sin embargo, siempre es mejor acudir a un especialista. El embarazo es un proceso natural de la mujer y como en todo, existen unas recomendaciones generales, pero no dejan de ser recomendaciones generales, no podemos olvidarnos de que cada caso y cada mujer son únicas y especiales.
Por ejemplo, ¿cuánto se debe engordar? como norma general son entre 11 y 13 kg, pero lo más importante no es esa ganancia ponderal sino ser conscientes de que esta ganancia, depende del peso de partida de cada mujer. Es decir, las recomendaciones generales sólo tienen en cuenta a mujeres estándar con un peso estándar. No contemplan mujeres con sobrepeso, obesidad, el bajo peso de partida o un embarazo gemelar o múltiple. La cosa cambia entonces y como no podemos hablar de cada uno de los casos, lo mejor es la ayuda especializada.
¿Cómo influye la alimentación en el embarazo?
Hablemos un poco del proceso del embarazo que va a contestar algunas preguntas relacionadas con la anatomía y la fisiología del cuerpo femenino.
Durante la primera parte del embarazo (que abarca los dos primeros trimestres), la mujer tiene que llenar sus reservas de grasa, es decir, es la mujer quien engorda, no el futuro bebé (llamado embrión hasta la octava semana y feto a partir de entonces). Nuestro futuro bebé no crece tanto en este primer periodo, pero somos las futuras mamás quienes tenemos que preparar nuestro cuerpo para la segunda etapa del embarazo (el tercer trimestre) ya que, aquí sí va a crecer nuestro bebé y no vamos a poder cubrir sus demandas energéticas y nutricionales solamente comiendo. Es precisamente por este motivo que las mujeres tenemos unos depósitos de grasa mayores que los hombres, para poder dar cabida a esta situación fisiológica.
Entonces, si una mujer llega con sobrepeso al embarazo, ¿debe engordar lo mismo?. La respuesta es clara, ¡no! Si en el primer periodo la mujer tiene que llenar sus reservas y ya ha “cubierto ese cupo”, la ganancia final no tiene por qué ser la misma. Y ¿una mujer que está en periodo de recuperar su peso con una dieta saludable puede albergar un embarazo y seguir perdiendo peso? Sí, con una dieta que cubra las necesidades nutricionales del cuerpo de la mujer y de su futuro bebé, puede seguir perdiendo peso.
¿Cómo cambia tu cuerpo en el embarazo?
Hablemos de una situación ideal, una mujer que planifica su embarazo ¿qué debe hacer? Preparar su cuerpo para esa nueva situación fisiológica. Y, ¿cómo se hace? Lo más importante es acudir al especialista para que nos ayude en todos los aspectos. Si nos centramos en las necesidades nutricionales, uno de los nutrientes más mencionados es la necesidad de aumentar la ingesta de ácido fólico o tomar un suplemento durante el embarazo. Sin embargo, es crucial entender que no todos los suplementos son iguales.
Algunas mujeres no son capaces de metabolizar el ácido fólico, que es una forma inactiva de la vitamina B9. Por lo tanto, es fundamental optar por un buen suplemento de folato activo en lugar de ácido fólico. Este detalle puede marcar una gran diferencia en la salud materna y fetal. Y conseguir que en nuestro organismo haya una disponibilidad mayor de ese folato no es cuestión del día. Lo ideal es empezar a suplementar la dieta con este nutriente unas 10-8 semanas antes de que se produzca el embarazo. Y ¿por qué es importante? Este folato, entre cosas, es el responsable del cierre del tubo neural que se produce durante las primeras semanas del embarazo y, sin la disponibilidad suficiente, no se producirá correctamente, lo que puede acarrear graves consecuencias neurológicas en nuestro futuro bebé. Y esto es hablando solamente de un nutriente, pero hay muchos más nutrientes esenciales como el DHA, el yodo, el hierro y muchas más vitaminas y minerales. Por lo tanto, aunque una dieta equilibrada cubre todas las necesidades fisiológicas, como no se contemplan casos especiales como el embarazo, lo ideal es que nuestro especialista nos aconseja en suplementación adecuada a cada situación.
Ahora, ¿la dieta ayuda? Siempre. Una mujer que parte de un estado nutricional óptimo, tendrá muchas más probabilidades de que, tanto ella como su futuro bebé, lleguen a buen término. Y qué alimentos deben priorizar. Aquí no hay misterio: una dieta equilibrada que incluya alimentos naturales como frutas, verduras, carne, pescado y huevos puede satisfacer las necesidades tanto de la madre como del bebé.
Mitos en la alimentación en el periodo de embarazo
Vamos ahora a tratar de desmontar falsos mitos.
- ¿Una mujer embarazada debe comer por dos? No, rotundamente. Hay que tener en cuenta que el cuerpo se adapta y gasta menos energía en procesos naturales. Las digestiones son más lentas para poder absorber más nutrientes (de ahí que al absorber más agua también haya más estreñimiento si no se bebe más), el que las embarazadas tengan más sueño también es un proceso para ahorrar energía… Podríamos hablar durante horas de procesos naturales del cuerpo que ayudan al cuerpo a albergar un embarazo reduciendo las necesidades energéticas y que desmontan el mito de que hay que comer por dos.
- Y ¿la parte de los antojos? Lamentándolo mucho, carecen de base científica que lo sustente. Para mí una teoría que lo explica es que, como las mujeres hemos sido siempre las encargadas de la casa, los niños, etc… Aquí encuentran una excusa perfecta para ser servidas y no sirvientes como antiguamente. En muchos aspectos hemos avanzado y esto cada vez se escucha menos…
Y como resumen, que creo que me estoy extendiendo más de la cuenta: un buen embarazo necesita de una buena situación fisiológica de partida, una alimentación equilibrada llena de frutas y verduras (siguiendo unas normas de higiene para evitar la listeriosis y la toxoplasmosis), un hogar lleno de paz y amor y la ayuda de un buen especialista. Con esta fórmula no mágica, es mucho más fácil que una mujer y su bebé estén sanos y felices. En Cisanum, contamos con un equipo de profesionales que te acompañan durante el proceso.
